Hoy tuve ganas de relajarme mucho. Fui al bar en el cual me siento tan cómoda, tan a gusto. Deseaba despejar mi mente, conectarme con mi energía de PUTA.
Apenas entré, le comenté al encargado que estaría una hora,
ya que tenía una llamada con un cliente a las 12:00. Y llegó una frase que me
sorprendió y me encantó: «Vaya, otra vez tiene una llamada. Tan tarde... tan
tarde sus llamadas». Lo sentí tan claro; recordó la llamada de mi última
visita por la cual también me fui pronto luego de catar el cóctel que él había
preparado y cortamos nuestra conversación esa noche en la que me pidió expresamente
que me quede. Está muy atento a todo lo que hago y digo. Conecté en ese
instante con mi PUTA, con quién soy. Lo adoro y me relaja tanto.
Luego de escoger por mí el cóctel que tomaría esta noche, se
dio la vuelta a la barra, se sentó a mi lado y me preguntó si podía trabajar
junto a mí mientras instalaba su portátil. Le sonreí y le dije: «Por
supuesto. Me encanta, seremos compañeros de trabajo. Comparto contigo mi barra».
A lo que me respondió: «Vaya, no sabía que era tuya». Y le dije: «Uff,
¿no te has dado cuenta aún que me pertenece?». Y se lo dije mirándolo a los
ojos y sonriendo, como si él fuera el que me perteneciera y aún no lo supiera.
Me sonrió y me dijo: «Que yo sepa, no me has pagado por ella».
Me encantó. Sonreímos a la vez y se fue diciéndome que ya
volvía, debía trabajar. Mientras, yo disfrutaba la compañía de todos. Me
encanta estar rodeada de hombres, toda su atención puesta en mí, lo disfruto
tanto.
Antes de irme, el encargado me dijo que en diez días se iría
de vacaciones. «Vuelve pronto», me lo dijo con muchos deseos que así
sea. Sentí que, si por él fuera, quisiera que vaya todos los días. Lo que
realmente quería decirme es que quería verme todos los días antes de su viaje.
Me encanta que me demuestre lo atento que está en mí, cómo me presta tanta
atención a todo lo que hago, lo que digo, a mis llamadas y claramente, a las
horas de mis llamadas. Me encanta el juego en el que el administra el bar, me
coquetea y desea en pleno trabajo y luego se traslada al otro lado de la barra,
se instala a mi costado estando cada vez más cerca. Y yo soy la clienta PUTA
que va en búsqueda de miradas, generar calenturas, excitar y mojarse.
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