miércoles, 7 de octubre de 2026

Día 60: En los dedos de otro

Hoy me he sentido PUTÍSIMA. Es maravilloso cómo todo se relaciona y se presenta; cómo me reconocen no solo hombres, sino también mujeres, y cómo acabo en lugares que están conectados con mi esencia de PUTA.

Fui a recoger un vestido a una tienda de ropa muy sensual. Me encanta mirar, me encanta probarme cosas y siento que todo le sienta increíble a mi cuerpo. Era la segunda vez que iba; me atendió la dependienta y, como éramos las únicas en el local, empezó a contarme varias historias sobre lo que escucha y lo que cuentan sus clientes: aquellos que van a comprar corsés y ropa interior para sus diferentes parejas según cambian sus relaciones, los fetiches de algunos, historias de transexuales que disfrutan vistiéndose de mujeres fuera de la oficina, luciendo prendas femeninas, provocadoras y sensuales. Y es que, ¿cómo no va a ser así? El cuerpo de la mujer es maravilloso: sus curvas, sus formas... es tan lindo. Los senos, la cintura, el culo, las piernas... Querer mostrarlo, verlo, disfrutar de una misma al mirarse al espejo y luego compartir esa belleza con el mundo es algo que me encanta hacer. Lo disfruto muchísimo.

Así, conversando con confianza mientras me probaba un vestido, la dependienta me contó algo maravilloso: me dijo que a su tienda van PUTAS a comprar ropa. Me comentó que a veces buscan un tipo de atuendo específico; por ejemplo, un día fueron dos PUTAS, sus clientes le habían pedido que vestir de cuero y fueron a buscar prendas de ese material. Me habló de una brasileña que llevaba a distintas compañeras en diferentes días para enseñarle la tienda y que esas nuevas compañeras también compraban allí lencería, vestidos... Fue fantástico. Me encantó cada una de esas historias.

Hablamos un poco de todo. Le pregunté de dónde eran las mujeres, le consulté si había alguna de mi ciudad, me dijo que sí, además de mencionarme otras ciudades próximas. Me dijo que también habían chicas muy jóvenes, de 18 años. Le dije: «Entonces vienen varias PUTAs. Conoces a varias de las chicas, seguro que son muy guapas», imaginándome sus cuerpos. Ella me respondió: «No te creas, no todas son tan guapas». Pero claro, sé muy bien que eso no quita que sean muy PUTAs.

En un momento me dijo que ganan mucho dinero, aunque ahora les habían restringido la publicidad libre en España, por lo que la chica brasileña se había ido a otro país, pero aun así ganaba muchísimo dinero. Le pregunté: «¿Pero esta chica trabaja por su cuenta o en algún prostíbulo? Lo digo porque, por lo que me dices de que le piden temáticas concretas como el cuero, parece que trabaja en un prostíbulo». Me respondió: «Sí, trabaja en un prostíbulo, pero claro, hay otras que van por libre». A lo cual le dije: «Por supuesto, es que yo empecé así, por mi lado. Es placentero. Prefiero no tener jefes, aunque bueno, realmente sí tengo un AMO. Lo hago simplemente cuando me apetece y por puro placer, no por dinero; aunque sé que muchas lo hacen por dinero y ganan muchísimo».

Me miró con total naturalidad y me dijo: «Pero vamos, teniendo un tipazo como te dije desde que viniste la primera vez, todo te queda hermoso, debes volverlos locos».

Le agradecí por el halago y pensé que quizás ella creía que yo ganaba mucho dinero, así que lo aclaré. Le dije: «Como te digo, yo no lo hago por dinero, es puro placer. Mi tarifa la define mi AMO, y es 0.10 centavos, porque lo importante no es el dinero, sino dar placer».

Y así terminaron mis compras. Sentí una gran satisfacción al haber llegado a una tienda donde se visten otras PUTAS como yo, aunque yo sea una PUTA diferente: soy una PUTA que no solo se expresa con el cuerpo, sino también con la mente, con el alma, con todo mi ser.

Al terminar me llamó mi AMO y compartí con él un poco de lo vivido. A él le encanta vivir lo que yo experimento: lo siente, lo disfruta, y a mí me fascina compartirlo juntos.

Luego siguió la noche: fui a cenar y de ahí a zorrear, que era lo que correspondía. Llegué a un lugar con música y buen ambiente, y vi la camiseta de una chica que decía "Roma". Eso me recordó la última señal que tuve con esa palabra tan hermosa y lo que pasó esa noche con mi Flexer, el cual lo llevaba nuevamente conmigo.

Esa noche mi AMO no me pudo follar a la distancia durante la fiesta, pero tuvo una gran idea al verificar que yo sí podía hacerlo. Me dijo: «Tú sí puedes manejar el Flexer». Y ahí fue cuando lo sentí; bastaron esas palabras de mi Dueño. Supe que iba a pasar esa noche, no tuve la menor duda.

Me despedí de mi AMO porque me dijo que me dejaba zorrear y, con el target identificado, procedí a ejecutar. Poniendo cara de "me he perdido, necesito ayuda", un hombre se me acercó y me preguntó qué pasaba. Le dije: «Lo que ocurre es que no sé muy bien cómo manejar esta aplicación, no sé por qué se me está haciendo tan complicado ahora. ¿Me ayudas?». «¿Qué es lo que necesitas?», me preguntó. «Hay una parte en la que salen dos botoncitos que puedo mover con los dedos», Él intentó averiguarlo. Y yo, como no recordaba dónde se activaba mi Flexer, cogí de nuevo el móvil para guiarlo bien. Vi cómo lo podía activar y se lo devolví para que lo descubriera. Cuando encontró el lugar le dije: «¡Vaya, ese es! Muchísimas gracias, eres lo máximo. Ahora mira, hay que presionar estos botoncitos». Él los presionó, subió la intensidad y dije: «Vale, uf, lo has conseguido, ese es el punto, funciona perfecto». El Flexer ya estaba activo y él no sabía que me estaba follando con sus dedos.

Seguimos mirando otras funciones de la app y vimos una sección con patrones. Ahí fue cuando le dije: «Mira, aquí hay patrones y se dan puntuaciones». Me miró y me dijo: «Pero esto ¿qué es? Es un juguete sexual». Le respondí entre risas: «Sí, ¿lo conoces? Se llama Flexer, ¡genial que lo conozcas!». «No, no, no lo conozco, pero esto es una pasada. Es una aplicación para dirigir un juguete sexual». «Sí», le dije, «y te puedes conectar con gente de todo el mundo que también lo tenga. Te conectas, claro, si tienes tu usuario, y esté donde esté puedes follar a alguien. Es maravilloso. Y también lo puedo hacer yo misma. ¿Ves?, con esto que acabas de encontrar... No sabes el gran regalo que me has dado».

Se me quedó mirando y dijo: «¡Vaya pedazo de tía!».

Nos reímos y en ese momento me avisaron para irnos y me despedí de él, dejándolo con la intriga de si estaba follándome alguien más o si me estaba follando yo a mí misma.

Así terminó el día. Una noche de PUTA llena de sensaciones.

De vuelta a casa llamé a mi AMO, que me estaba esperando para conversar, y me acompañó durante el camino. Al llegar, me uniformé como corresponde: con mi camiseta de Cheap Slut y mi hermoso collar, con mi identidad de PUTÍSIMA, y empezamos a conversar. Vimos lo que había pasado con el Flexer y por qué no había funcionado en el pub. Y mi AMO me folló en ese preciso momento. Fue maravilloso leer en voz alta el post del día mientras me follaba, sintiendo ese placer, leyendo pausadamente... Lo amé. Me encantan esas sensaciones, ese placer tan grande e inmenso.

Le conté lo de la noche con mi target y le hablé también de la visita a mi tienda de PUTA. Deseo que la conozca y visitarla juntos; siento que lo disfrutaremos muchísimo. Disfruto todo lo que comparto con mi AMO y disfruto este día tan maravilloso que he tenido siendo tan PUTA.

 

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