Hoy es la primera noche que comparto contigo lo PUTA que soy. He recordado lo verdaderamente PUTA y desesperada que puedo llegar a estar por una polla.
Recibí una orden de mi Dueño, fui a la cocina y agarré medio pepino, me fui directa al sofá, me abrí de piernas y me lo metí en el coño sin pensarlo. Sentir esa forma gruesa y fría rompiendo mi coño, me volvió loca. Empecé a empujarlo dentro de mí deseando que entrara más y más, tocando mi fondo. En ese momento lamenté tener solo la mitad de ese pepino y deseaba tanto una polla real follándome en ese instante. Ahí me di cuenta de lo PUTA que soy. Mi coño estaba empapado, latiendo y suplicando por una polla de verdad. Sentí con total claridad que necesito una polla dentro de mí, dentro de mi coño.
Mi propio cuerpo me lo pide a
gritos. Lo desea con unas ganas que me queman. Necesito devorar una polla,
tragarme cada milímetro y gemir de placer como la grandísima PUTA que soy, la
grandísima PUTA que no puede vivir sin polla, completamente entregada al
placer.
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