Todo empezó desde que salí
exclusivamente a comprar mi pepino. Ese pepino que caminó conmigo dentro de mi
coño en una taberna irlandesa, por órdenes de mi Amo. Fue impresionante. Sentía
su grosor tan adentro de mí mientras caminaba. Iba cayendo poco a poco y me
obligaba a andar con las piernas más abiertas, porque como buena PUTA que soy,
escogí el pepino más grande.
De regreso al baño, lo sentí y lo
hice. Entré directamente al baño de hombres y con mi rotulador dejé un mensaje
para que lo lea cada hombre que pase por allí: "Soy una grandísima
puta". (primera marca)
Al salir, un hombre me miró
sorprendido. Le sostuve la mirada fijamente y seguí mi camino. Luego me
encontré con su mirada y la de su amigo, a quien le hablaba mientras ambos me
devoraban con los ojos. Sé perfectamente lo que decían: "Esa es la PUTA
del baño". Me encantó. Me fascina cuando me reconocen. Ahí estaba yo
con el Flexer, siendo follada por mi Dueño a la distancia y viendo cómo esos
dos hombres reconocían lo zorra que soy.
Tras echarme el delicioso perfume
de mis fluidos en el rostro, un hombre se acercó a la barra, completamente
atraído por mi exquisito olor. Se enganchó de esta mujer que esa noche le folló
la mente una y otra vez. Siguiendo las órdenes de mi Amo, decidí empezar a
jugar con él y le mostré el contenido de mi bolso (segunda marca). Cuando
vio mi pepino se sorprendió y me preguntó con curiosidad qué hacía con eso ahí.
Mirándolo fijamente a los ojos, le dije con total seriedad que él seguramente
sabía de juguetes sexuales para satisfacer deseos, y que este era el mío: mucho
más natural, sin depender de una batería y con un tamaño que me da un placer
brutal. Se quedó en shock, soltando un "Madre mía" al
reconocer la verdad en mis palabras. Cuando me preguntó: "¿Y por qué lo
llevas contigo ahora? ¿Sales con él de fiesta?", lo rematé
respondiendo: "Obvio, no es solo para la casa, yo tengo deseo todo el
día". Se quedó completamente incrédulo ante lo que estaba viviendo.
Siguiendo las instrucciones de mi
Amo, fui de nuevo al baño. En un momento de sincronicidad espectacular,
ejecutamos lo que ambos habíamos pensado: dejar una huella adicional de la
grandísima PUTA que estuvo en ese bar. Saqué mi pepino de mi bolso, entré al
baño de hombres y lo dejé allí, untado con mis fluidos (tercera marca).
Una señal clarísima de la putísima que pasó por el lugar.
Al regresar a la barra, disimulé
guardar el móvil en el bolso. Él miró de reojo buscando el pepino con
curiosidad, pero ya no lo vio. "No está", me dijo. Yo,
volteando la cabeza para indicarle que andaba por algún rincón del bar, le
respondí: "Lo dejé por ahí". ¡Fue perfecto! Además, aquello me
dio más espacio para que viera el Flexer en mi bolso (cuarta marca). El
hombre simplemente alucinaba. Minutos antes había mirado dentro de mi bolso y
solo vio el pepino; ahora el pepino había desaparecido y en su lugar aparecía
el Flexer. ¿Cómo era posible? Soy una auténtica maga, una PUTA capaz de hacer
aparecer y desaparecer los juguetes que me follan. Lo que no sabía es que el
truco era simple: llevé el Flexer metido bien adentro en mi coño durante toda nuestra
conversación. Miré por última vez y mis amigas y yo decidimos irnos. Aunque él
quiso buscar una excusa para quedarme, nos marchamos. Yo chorreaba de la
excitación, completamente satisfecha de haberlo follado la mente a ese hombre
que se quedó pensando en la putísima que llena su coño con sus juguetes y lo
expresa libremente.
Todo esto lo viví con mi Amo,
jugando y compartiendo mi zorrería, la cual él reconoce a la perfección. Lo
llamé en cuanto subí al taxi. Me encanta contarle lo que ha pasado y
compartirlo frente al taxista, sabiendo que él no sabe que a su coche se ha
subido una auténtica putísima que le está relatando a su Dueño todas sus
andanzas.
Al llegar a casa, seguí
expresando más lo PUTA que soy. Me follé deliciosamente frente a mi Amo, me di
tan duro aprovechando los hermosos minutos que me dio para follarme, y luego me
regaló para correrme. El palo entró tan duro y tan adentro que sentía que me
rompía por completo y lo disfrutaba tantísimo. Empecé a montarlo, a sentirlo al
máximo, y ahí estallé. Me encanta darme durísimo, ver mi propia cara de PUTA,
sentir tanto placer y mirar cómo mi Dueño me observa a través de la pantalla,
reconociendo mi placer y viviendo mi zorrería conmigo. Soy tan PUTA que, tras
correrme, me quedé hablando con mi Amo apoyada en el escritorio frente al
móvil, con las piernas abiertas y el culo hacia arriba. Me fascina estar así.
Tenía unas ganas locas de que me follen. Y mi Amo me dijo que me follaría en
ese mismo instante o que disfrutaría ver que otro lo hiciera. Fue brutal pensar
que él lo vea todo desde la pantalla, cómo me follan, y ver mi rostro en primer
plano desbordado de placer.
Así terminó el día, coronándolo
nuevamente con algo... con algo que los dos sentimos en el momento: escribir mi
identidad en mi piel. Lo hicimos. Cogí el rotulador con mucho cuidado, lo hice
con detalle y un disfrute inmenso en cada letra. Escribí "PUTA" (quinta
marca). La primera fue la P y sentí el trazo con una fuerza tremenda en mi
cuerpo. Es mi identidad reconocida, una marca que ahora se exterioriza y se
comparte, y esto es solo el inicio. Esa marca siempre estuvo allí, porque esa PUTA
soy yo.

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