martes, 18 de agosto de 2026

Día 10: Absorta en el placer: Bukake y rendición

Hoy es el primer día con dos dígitos. Aquí estoy, compartiendo un paso más en mi proceso de expresar libremente la PUTA que soy. Lo maravilloso es la conciencia plena en la que vivo, disfrutándome, sin prisas, porque gozo mi puterío a cada instante. En mi mente, en mi cuerpo, al escribir, al conversar con mi Amo, al enviarle audios y sentir cómo empiezo a mojarme, metiéndome mis juguetes en mi coño chorreado. Mi zorrería la vivo en cada momento del día.

Hoy recibí un mensaje del argentino de mi club preguntándome si iría a entrenar. Claramente desea verme, lo sé y me gusta que sea así; se activa mi zorrería sabiendo que me desea. Hoy no lo vi, así que por unos días se quedará con las ganas.

Luego, mientras caminaba por Madrid siguiendo las órdenes de mi Amo, compartí con él todo lo que ocurrió en casa con los ocho hombres que llegaron a darme su regalo sorpresa: un delicioso bukake después de abrirles la puerta, en aquella maravillosa fantasía que él empezó a contarme. Todo lo que vino después se lo conté en plena calle, con gente pasando a mi lado, sin bajar la voz ni un segundo, e incluso en el bus, en un ambiente silencioso donde mi voz resaltaba. Y es que no solo no me interesa lo que piensen los demás, sino que deseo que lo sepan. Estaba absorta en el placer, reviviendo esa experiencia con ocho pollas alrededor mío, y el mundo se detuvo mientras chorreaba nuevamente.

Recordar que estaba en mi sofá con las piernas abiertas de par en par, deseando que me follen duro y con mis brazos cruzados en la espalda —como ordenó mi Amo—, activa mi zorrería al máximo. Soy una PUTA tan obediente y deseo dar tanto placer. Mi coño mojado es la prueba de mi obediencia y de lo mucho que disfruto pertenecerle a mi Amo.

De regreso a casa deseaba sentir mi deliciosa humedad, así que me apoyé en un coche, me subí el vestido largo y me metí los dedos en mi coño mojado al lado de una iglesia, mirando ese templo de rendición. Y es que así estoy: absolutamente rendida. Rendida ante mi Amo, rendida ante mi deseo, ante lo grandísima PUTA que soy y ante lo que el universo me pide expresar y compartir con los demás.

Hoy cierro el día reconociendo que no soy una PUTA por determinados actos que hago o dejo de hacer; es muchísimo más. Es autenticidad pura, es un estado de conciencia plena, una forma de sentir y vivir. Es el reconocimiento y la convicción absolutos de mi naturaleza de grandísima PUTA que se expresa y desea mostrarse al mundo.

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