Soy y me siento sumamente poderosa.
Hoy le mostraré al mundo un poco
más de lo PUTA que soy. Me siento plena, capaz de entregar muchísimo placer, de
compartir el goce con el universo y de sentirlo en cada milímetro de mi piel.
Adoro el reto de ir más allá,
sabiendo la zorra que habita en mí. Y con la invitación de mi Amo, sumada a la
libertad que yo misma me concedo, logro alcanzar otro nivel de placer.
Hoy, por primera vez, fui la
directora de casting y jefa de creatividad de una empresa emergente productora
de películas para adultos, y lo disfruté al máximo.
La noche comenzó con el placer y
la sensación de ver a tantos hombres reunidos. Me fascina verlos juntos,
sostenerles la mirada y transportarme a un plano donde estamos conectados;
notar cómo me miran con deseo y con unas ganas voraces de follarme. Sentir la
energía de todos ellos a mi alrededor despierta mi curiosidad de PUTAL, el
antojo de ser follada por cada uno, de sentir el placer de sus pollas en mi
boca, de recibir su semen en mi rostro y en mi cuerpo, fundiéndonos de puro
sexo.
Bailaba disfrutando de la música
y de las miradas que me devoraban. Los hombres pasaban a mi lado, se acercaban,
me saludaban y me desvestían con los ojos. Disfrutaban de mi cuerpo, y cuando
subían la mirada, se topaban con mis ojos, demostrándoles lo mucho que me gusta
que me miren, ser el centro de atención, calentarlos y saber que me desean.
Mi objetivo de la noche se acercó
con mucha seguridad, directo y con humor. Así empezamos la noche, y en pocos
minutos ya deseaba que lo llevara a conocer mi ciudad natal. Estaba
completamente enganchado. Identificó de inmediato la PUTA que soy. El juego
comenzó y disfrutó saber al detalle a qué me dedico. Compartí detalles de la
industria del porno alternativa que hoy despunta, así como mi evolución desde
los inicios de mi profesión. Recordé aquellos castings donde mil pollas pasaron
por mi boca y hablé del cuidado milimétrico que pongo en cada detalle de la
producción: las luces, la erección, el color, el espesor y la fuerza del semen.
En escena le conté verifico si el actor está empalmado y cuánto le dura la
erección, porque en este negocio cada segundo implica miles de euros.
Nunca imaginó que una pregunta
común sobre a qué me dedico y de qué se trata la película desataría un cúmulo
de descripciones detalladas sobre el placer absoluto y la entrega de su protagonista,
Elena. Su inhibición extrema, tras vivir sumergida en la monotonía, reprimiendo
su deseo sexual hasta liberar por fin la PUTA que lleva dentro. Él no sabía
nada de términos com cuckold, hotwife, ni de cómo esos
maravillosos roles regalan tanto placer.
En cada historia que le contaba,
percibía su excitación y la admiración de estar frente a una PUTA que le
hablaba con total honestidad sobre su forma de vivir y expresarse sin tapujos.
Estaba empalmado; lo noté cuando pasó por mi lado y me rozó. Me encantó sentir
cómo lo puse: cachondo y con ganas de follarme ahí mismo. Esa tensión no cambió
en absoluto cuando se enteró de que soy ejecutiva, por el desliz de mi amiga. Al contrario, se excitó aún más cuando lo miré
fijamente y le me aseguré que absolutamente todo lo que le había compartido era
verdad.
Ahí estaba él, deseando follarme,
mientras yo tenía mi Flexer vibrando en mi coño, dándome placer, dirigido por
mi Amo quien me follaba a distancia. Es magnífico follarme a mí misma en medio
de un bar abarrotado de gente, tan lleno que ni se escuchaba la música del
lugar, sumergida en mi propio goce y sintiéndome más PUTA que nunca. Lo tenía a
él esperándome en la puerta del baño porque se ofreció a acompañarme. Intentó
besarme en varias ocasiones, y tenerlo así, al límite, me excitaba un montón.
Dejarlo con las ganas me fascina.
Y ahí, continuando la noche de
zorrería, mi Amo me llamó. Contestarle sabiendo que ese hombre estaba ahí
mismo, empalmado por mí, fue increíble. Seguí su orden de ingresar a la aplicación
y activar nuevamente el control de mi Flexer. Porque sí, mi Dueño tiene el
control total de mi placer.
Y así, mi Amo siguió follándome a
la distancia mientras yo seguía hablando con aquel hombre quien inclusive me
invitó a bailar. Yo daba cada vuelta sintiendo mi Flexer bien adentro de mi
coño, en medio de un bar lleno de personas que ignoraban que la PUTA que
bailaba con ese hombre deseoso estaba siendo follada por su Dueño a kilómetros
de distancia.
La noche terminó en una esquina
mágica, bajo una señal que decía: "Roma".
La certeza fue absoluta. El
universo me estaba hablando, pidiéndome hacer lo que sentía y deseaba, y lo que
mi Amo me ordenó: ser más PUTA.
Fue ahí, en esa banca, donde le
confesé que le había ocultado algo toda la noche y que se lo mostraría. Entre
su mirada de preocupación y curiosidad, le adelanté que él solo miraría.
Sosteniendo su mirada, tomé su mano y le dije que llevaba un secreto entre las
piernas. Deslicé su mano sobre mi vestido a la altura de mi coño para que lo
sintiera. En cuanto percibí que tocó mi Flexer, aparté su mano y deslicé la mía
con delicadeza y mucha lentitud. Disfrutando el momento, moví mi braga y saqué
el Flexer de mi coño, sintiendo una última oleada de placer.
Mi Flexer estaba mojadísimo con
mis flujos. Siguiendo el protocolo de limpieza que me enseñó mi Amo, procedí a
limpiar el Flexer con mi boca. Empecé por la punta y lo deslicé hasta el fondo
de mi garganta, mientras aquel hombre miraba... mientras yo lo miraba a él y
veía su rostro extasiado. Me pidió olerlo, pero no le di ese placer; no se lo
merecía, de lo contrario se lo hubiera concedido sin que lo pidiera.
Así guardé el Flexer en mi bolso
y le dije que me iba a casa. Quiso acompañarme. Me preguntó si vivía sola o
acompañada, y se alegró al saber que vivo sola. Me soltó el típico "donde
entra uno, entran dos", a lo que respondí que entran tres o cuatro,
todos los que yo desee.
Me fui habiendo follado su mente,
dejándole grabada la imagen de una gran PUTA que estuvo con él esta noche
mientras se follaba con su juguete; una gran PUTA que solo se lo enseñó, lo
limpió frente a él y lo dejó empalmado, sabiendo que nunca más en su vida
estará a tan pocos centímetros de una PUTA tan sofisticada.
Llegué a casa y llamé a mi Amo para
compartir con él lo vivido. Un nivel más de zorrería, demostrándole lo PUTA que
soy y sabiendo que habrá muchísimo más. Mi Dueño estaba orgulloso de su gran
PUTA.
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