Hoy he sentido una entrega absoluta. He sentido mi esencia tan libre y desatada, una sensación constante de entrega y deseo que no hacía más que crecer. Mis niveles de deseo llegaron a tal punto que en cuanto mi Amo me informó su decisión de que fuera a encontrarme con él, busqué de inmediato un tren para ir hacia él. El deseo de verlo, de disfrutarnos mutuamente y de que continuara educándome y disciplinándome en persona era inmenso. Deseaba tanto que nos tocáramos y sentirlo dentro de mí. Llevo días absorta en esos pensamientos constantes por donde voy: en casa, en el club, caminando sola, acompañada, zorreando con otros hombres... Anhelaba sentirlo, escuchar sus órdenes y saber que me deseaba tanto como yo a él. Busqué un billete para el mismo día sin importar la tarifa. Sabía que terminaría comprándolo; él lo sabía y yo también. Conoce perfectamente mi nivel de entrega y mi deseo... y ansia de PUTA.
Empecé a disfrutar de mi zorrería
en el camino en el tren. Si Córdoba quedara a tres o cuatro horas, viajaría
igual de feliz con mi Flexer en mi coño, follándome todo el trayecto. Mi zorrería
continuó. Antes de llegar a mi destino, me quité mi juguete ante la presencia
de un hombre que se puso de pie ansioso por bajar del tren. Luego, siguiendo la
orden de mi Amo, me quité ahí mismo en mi asiento mis bragas, excitada y
chorreando de placer.
Al llegar, el placer no dejó de
aumentar en cada instante. Mi Dueño me recibió con un delicioso postre, un
larga gominola de fresa, que luego bañé con mis jugos de mi coño. Su primera
instrucción fue introducir ese dulce largo en mi coño. El primer bocado fue
para él. Después de cada mordisco, el dulce volvía a mi coño. Fue brutal.
Sentir esa larga gominola entrar en mi coño húmedo y luego compartir su sabor
con mi Dueño fue un placer absoluto. Estaba ahí tan abierta en su coche. Adoro
exhibirme de esa manera, estar totalmente abierta follándome, deseando que
alguien en su cotidianidad voltee y me vea con las piernas de par en par,
totalmente entregada. Soy una gran PUTA exhibicionista y adoro serlo.
Deseaba tanto su polla que me la
comía ahí mismo, en su coche mientras conducía y también al llegar a casa. Me
encanta. Apenas entramos me puse en mi lugar, de rodillas ante él, por debajo
de su polla. Sentí un placer inmenso. Deseaba escuchar y seguir cada una de sus
órdenes. Me excita saber que cada palabra suya me guía hacia un estado de puro
placer, satisfacción y cuidado.
En mi proceso de liberación me
dio placer en el recibidor, en la cocina y me hizo detenerme en las escaleras,
apoyar las manos en los escalones y me folló brutalmente. Me fascina cómo me
hace vivir cada instante. Lo compartimos con tanto deseo y lujuria. En la
habitación continuó embistiéndome con fuerza con su durísima polla, comiéndome
el coño y yo disfrutaba tanto mirando nuestro reflejo en el espejo. Ahí me dio
mi primer regalo, un pollón brutal. Mi Dueño me entrena y me da un placer
increíble. Sentir esa polla tan grande dentro de mi coño mientras me follaba la
boca me hizo explotar. El pollón entró perfecto en mi coño, que ya reconocía
ese tamaño por los entrenamientos previos que realicé con los pepinos. Aquellos
pepinos tan valiosos e importantes en mi entrenamiento de PUTA, con los cuales
me he adiestrado mi coño perfectamente para sentir el placer de más pollas de
diversos tamaños y grosores. Adoro cada sensación, saber y sentir que estoy en
un camino tan seguro bajo sus órdenes, completamente entregada a él.
El placer continuó. Fuimos a la
piscina, un sitio húmedo que me hizo recordar el estado constante de humedad en
el que vivo desde que inició mi proceso de liberación, continuamente mojada, y
me encantó. Sus caricias y sus manos dentro de mí en la piscina me encendieron
por completo, totalmente expuestos a las miradas de sus vecinos. Hemos
recorrido cada lugar de la casa. Me encanta que me folle por cada rincón sin
dejar ninguno libre. En el pasillo estaba tan enfocada en el placer que me daba
mi Amo una y otra vez, que perdí la noción de todo. Inmersa en ese delicioso
éxtasis, olvidé asistir a una videoconferencia de trabajo. En el pasillo, en el
baño, en todos lados, con la boca y el coño ocupados, perdí el enfoque total y
mi Amo lo notó, y me recordó que la polla me desenfoca por completo. Acepté la
verdad, es así. Perdí la cuenta de tantos orgasmos maravillosos que me regaló
mi Amo.
Cuando creí que mi Dueño me daría
un respiro mientras se duchaba, me ordenó follarme en el pollón que me había
regalado y correrme dos veces. Y ahí en el suelo, donde pertenezco, me follé
con el pollón. Mi Amo me dio otras dos deliciosas corridas viendo su silueta
desnuda a través del cristal, totalmente excitada al ver la escena, yo en el
suelo como una perra cumpliendo la orden de su Dueño y dándose placer mientras
él se duchaba.
Las sorpresas continuaron en la
noche. Luego me dio tres juguetes nuevos de diferentes tamaños para mi culo. Mi
zorrería deseaba el nivel máximo, pero mi Dueño me bajó a mi lugar, al que me
corresponde, y me ordenó empezar por el más pequeño. Y así salimos a una feria
con mi nuevo juguete en mi culo. Disfruto tanto mi identidad de PUTA.
Caminando, conversando, comiendo... todo tan natural con mi juguete en mi culo,
siendo quien soy: una total PUTA. También
lo fui en el concierto. Me agaché a la altura de su polla, le tocaba y
cantábamos canciones que reflejaban lo que soy. Camino a casa me hizo meterme
mi dedo en el coño y sentir el juguete en mi culo. Fue maravilloso, lo sentí
todo. Imaginé en plena calle lo que será tener dos pollas a la vez: una en mi
coño y otra en mi culo. Me mojo pensando que pronto me hará vivir esa
sensación.
Cerca a casa me mojé cada vez
más, y me folló ahí en su barrio. Fue tan excitante. Le chupé su riquísima
polla, se la comí y luego me puso de espaldas en ese puente mirando los árboles
mientras la sentía tan adentro, tan dura... bien follada, para después volver a
comérsela. Sentí unas ganas insaciables de follar sin parar... de follar en
plena calle, de follar tanto con cada embestida que me da.
Al volver a casa, volví a comer
su polla junto al coche. Me encanta que me ordene dónde agacharme, que me dé
instrucciones y me mande a la habitación. Subí jadeando, excitada y queriendo
más. Me encanta todo él. Me dio otra maravillosa experiencia, me llenó por
completo: su polla en mi coño, el juguete nuevo en mi culo y el pollón en mi
boca. Fue maravilloso. Con todos mis orificios ocupados me dijo que pronto
todos lo estarían con pollas reales. Exploté de lujuria.
En un mágico momento lleno de
placer y éxtasis, disfruté de vernos en el espejo, ambos boca abajo, él encima
de mi cuerpo, muy pegado a mi oído. Con su voz estricta con la que me habla me
dijo que me quiere más PUTA aún, que no se puede desaprovechar a una PUTA así,
que debo dar placer al mundo y luego regresar a él. Le dije que así será, se lo
me aseguré con absoluta convicción. Deseo regresar a él, siento la necesidad de
compartirlo todo con él. Me encanta que lo sepa y adoro decírselo porque es la
verdad. Soy absolutamente suya, de su propiedad. Me fascina vivir este proceso
excitante bajo su liderazgo y entrega. Hoy soy más libre y más entregada que
ayer, y ansío serlo mucho más. Soy su PUTA y adoro serlo.
Sé que no hay excusas, estoy en
un proceso. Cuando estoy con mi Dueño el placer es tanto que me desenfoco.
Olvidé el protocolo diario que él me enseñó. Estaba tan relajada y rendida al
éxtasis que cometí esa grave falta. Mi Amo me había alimentado con su leche, su
polla... me regaló tantos orgasmos... me regaló una sensación que nunca había
sentido en mi vida, me volvió loca de placer follándome tan duro y tan
profundamente la garganta hasta hacerme correr. Fue brutalmente placentero.
Me mojo al recordarlo... Me
premió por ser tan PUTA, por lo que soy, y me pierdo justo por serlo. Por mi
error recibí un castigo: mi Dueño me dejó sin Flexer y sin ningún otro juguete.
Tengo prohibido introducir algo en mi coño, ni siquiera mis dedos. Como él ya
había decidido que el pollón se quedaría en Córdoba, regreso ahora solo con el
juguete nuevo para el culo, el cual será el único que usaré cada vez que salga,
siguiendo sus órdenes.
Y así, como broche de oro,
tuvimos el final perfecto para una experiencia profundamente placentera y muy
gratificante. Compartimos algo sagrado, algo mágico. Fuimos al sótano y vivimos
allí el inicio de una hermosa creación que construiremos juntos. Entre risas y
complicidad jugamos el juego que él creó. Sentí su dedicación, reconocí su
esencia en cada casilla a la que llegamos, el detalle tan cuidadoso de todo,
como es él. Jugamos hasta quedarnos en las casillas 53 y 8, un recordatorio de
la conexión tan profunda que nos une y que me cautiva por completo.
Siguió otro momento maravilloso
cuando me regaló una limpieza de chakras, con los ojos cerrados y el alma
entregada. Me sumergí en una absoluta confianza. Sentir el recorrido de sus
manos por mi cuerpo fue como ver el reflejo de nuestra propia relación: él
guiando con seguridad y yo disfrutando, y yo dispuesta a recibir, sabiendo que
cada paso nos acerca a la construcción de algo superior a nosotros mismos.

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