Hoy, de vuelta de mi viaje, siento con más fuerza lo PUTA que soy. El deseo de continuar desafiando mis límites y disfrutar al máximo; tener más sensaciones liberadoras, de deseos, un sinfín de experiencias que quiero vivir con mi Amo, con más hombres, dar placer y recibirlo. Vivir experiencias en las que mi cuerpo no deje de sentir y no pare de gemir y gritar de placer, con pollas en diferentes orificios, inmersa en diferentes dinámicas, juegos sexuales placenteros, una liberación y entrega absoluta a mi identidad de PUTA.
Y así, siguiendo lo que soy, en
el tren de regreso a Madrid, me acerqué a la cafetería llena de personas y
sentí otra vez mi zorrería que se activa en esos espacios. Era un bar otra vez,
un bar sobre rieles. Instintivamente se activa mi radar y me focalizo en un
hombre que me miraba mientras pedía en la barra. Su mirada iba y venía hacia mía
mientras pedía su café y un dulce. Lo he mirado tanto, sin pudor; veía sus
brazos, imaginaba su fuerza, cómo me podría sostener, moverme... Me encantó esa
sensación y todo lo visualicé mirándolo fijamente.
Después de un rato, aún no tocaba
mi turno de pedir; en esa espera giré y lo volví a ver. Me lo encontré
mirándome mientras tomaba su café. A lo lejos, nuestras miradas se cruzaron con
una complicidad silenciosa que me encendió por dentro. Él sostenía su vaso
mientras sus ojos estaban completamente fijos en mí, devorándome a la distancia
mientras el traqueteo del tren marcaba el ritmo de los latidos en mi coño
mojado. Sentí una oleada de energía al sentir mi magnetismo y mi deseo de
provocar a los hombres. En ese vagón lleno de desconocidos, rodeada de
murmullos y aroma de café recién hecho, se había creado una burbuja de deseo
entre él y yo. Ese intercambio silencioso encapsuló todo lo que deseo ahora: la
libertad absoluta de mi cuerpo, el disfrute sin tabúes y la apertura a
devorarme el mundo.
Cuando por fin me entregaron el
café, pasé muy cerca de él, sosteniéndole la mirada con la seguridad que adoro
demostrarles. Regresé a mi asiento con el cuerpo encendido, pensando en lo
mucho que me excita esta transformación y en cómo mi perspectiva ha cambiado
para el disfrute absoluto y la entrega total. El viaje en tren terminaba, pero
esta nueva etapa de experimentación y placer que vivo guiada con mi Amo y Dueño
apenas comienza. Regreso de estar con mi Amo y sentir muchísimo placer, deseos
y locura sin límites que me ponen tan PUTA. Madrid me esperaba no solo como un
destino, sino como el escenario perfecto para seguir explorando mi identidad,
mis fantasías y mis límites.
De vuelta en casa, me enfoqué por
completo en las órdenes recibidas por mi Amo. Tenía una misión esencial para
este día: foco absoluto en un importante evento. Así lo hice, me concentré al
máximo, aislándome por completo de lo que ocurría a mi alrededor para empezar a
visualizar un resultado favorable. La visualización incluyó dar placer y relax
al grupo de hombres involucrados, comiéndome sus pollas para que resuelva a
nuestro favor. La felicidad fue absoluta por el triunfo, la victoria de mi
propio poder creador. Sentirlo, conectarme con esa energía y expresarla al
universo es algo maravilloso. Mi Amo y yo lo conseguimos: nos enfocamos,
canalizamos el deseo y creamos la victoria. Es brutalmente mágico lo que
hacemos.
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