Hoy sentí mi zorrería desde temprano. Desperté con la energía de hacer cosas que me llenan de placer, excitada por mi próximo encuentro con mi Amo y Señor. Disfruto cada sensación del día, desde la rutina del gimnasio con mis clases de pilates y baile, y luego ir al baño y follarme el culo deliciosamente con mi juguete. Me encanta sentir el placer en cada momento del día, me encanta la sensación de mi juguete en mi culo. Es simplemente tan deliciosa y activa tanto mi zorrería. Saber que saldré a pasear con mi culo bien abierto, como me fascina estar, y haré cosas de PUTA. Caminar por Madrid sintiendo el deseo ardiente y la certeza de que sentiré tanto placer en las próximas horas. Anhelo estar con mi Amo, entregarme a su voluntad y ser poseída en cada espacio y de la forma en la que él lo decida: en mi coño, en mi boca, en mi garganta, en cada orificio que él desee, todas las veces que él quiera.
Ayer el argentino me escribió
para saber si iría hoy al gimnasio. Nos encontramos; me sonrió a lo lejos y se
acercó a mí con esa mirada suya que me devora, y me encanta que sea así. Siento
la grandísima PUTA que soy. Disfruto sentir las ganas que me tiene, el deseo
por mi cuerpo y mi atención, su urgencia por intimar.
Me contó sobre su intensa semana
de trabajo y su alivio por tener unos días libres. Durante la conversación, le
conté que yo también estaré pronto de vacaciones. Él, encontró la ocasión
perfecta para proponer un encuentro y me invitó a tomar algo. Sentí su deseo de
generar un lazo carnal entre nosotros. Fue el momento preciso para coquetear y
calentarlo. ¡Me encanta!
Lo miré a los ojos, insinuándole
que lo deseo todo de él. Él propuso vernos en un par de días. Le dije que no
podría. Claramente tenía mi agenda de PUTA ocupada. Me encantó sentirme así,
tan PUTA, separando los días de mi agenda de PUTA entre diferentes hombres y
planeando a la vez tener varios encuentros en una sola jornada, ¡tan PUTÍSIMA!
Como le dije a mi Amo, esta será la agenda de su PUTA, una agenda que él
conocerá por completo, con días y horas; su PUTA haciendo lo suyo.
Y así me fui para continuar mi
día, diciéndole que luego nos veríamos. Se quedó con las ganas de una respuesta
fija y con la urgencia de vernos, y yo con la certeza de lo maravilloso que
será arreglar y tener los nombres de tantos hombres y las horas en mi agenda de
PUTA de cada uno de los encuentros con ellos, en la mañana, tarde o noche; de
hombres que probarán el placer de estar con una PUTA como yo.

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