Hoy sentí una gran alegría al ver el nuevo regalo de mi Amo: mi camiseta de Cheap Slut. Apenas la vi, quise ponérmela y lo hice. Así soy, una PUTA barata que da placer a un precio muy asequible, porque mi misión es compartir mi zorrería y que los hombres la disfruten.
Desperté con una sensación que me encantó: haber escrito en
mi diario el día anterior y enviar hoy el audio a mi Amo sentada en el suelo de
su cocina. El suelo es mi lugar, y hacerlo sabiendo que él estaba arriba tan
cerca de mí me generó mucho placer. Me excitaba estar tan cerca de mi Amo
expresándole mis deseos y recordando la zorrería del día anterior; chorreaba de
placer.
En esa misma cocina blanca y roja cocinamos. Mi dueño tiene
un gran gusto y preparó una receta muy especial de calabacín a la PUTAnesca,
para lo cual volvió a usarme como la PUTA que soy. Mientras él cocinaba, me
metí en el coño los calabacines que compramos. Pasaron por el horno de mi coño
uno por uno; entraban en mi coño mientras yo me comía la deliciosa polla de mi Amo,
y él me follaba con mi camiseta de PUTA barata puesta. Tirada en mi lugar, el
suelo, y abierta como la PUTA que soy, me metí el primer calabacín muy adentro;
sentí tanto placer. Luego fui por el segundo, que no llegó a entrar del todo.
Es que soy tan PUTA que escogí el más grande queriéndolo completamente adentro,
deseando más polla.
Así, muy follada por mi Dueño y por ese par de calabacines
que salieron bañados de mis flujos que luego comimos y, con otra marca de mi
zorrería en el pecho, regresé a Madrid. Llevaba mi camiseta de fucktoy,
la cual siento tan mía, llamando la atención de hombres jóvenes y adultos.
Todos veían a una mujer PUTÍSIMA mostrando su esencia, sin el mínimo recelo,
con total convicción, alegría y orgullo.
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