Siento calma absoluta y seguridad. Eso es lo que me impulsa a ser más libre, más yo, más PUTA. Mi Amo me brinda esa confianza ciega. Lo que tenemos es tan brutalmente poderoso que compartimos cada deseo y lo creamos juntos, cuidándonos y disfrutándolo.
Soy absolutamente suya, adoro serlo, escuchar sus órdenes y
obedecer.
Hoy, de regreso a casa, sentí unas ganas loca de ponerme la
camiseta que me regaló, con mi identidad: Cheap Slut. Me desnudé y me la
puse de inmediato. Me siento tan identificada con ella... me encanta.
Hoy vi una película con mi Amo que me encendió. Deseaba
tanto lo que veía que llegué a sentir en carne propia el palmazo en el muslo
que dieron en el video. Me hizo temblar de placer; fue tan real, me excitó
demasiado. Quiero vivir esa experiencia: ser el juguete sexual de una pareja,
ser dominada por otra mujer que me tome con determinación, templanza, sin
miramientos, que me coma el coño, que me meta cuatro dedos en el coño y en el
culo para después volverme a devorar deliciosamente y ahogarme en placer. Deseo
comerme su coño, que su pareja me folle entera y todo bajo la mirada de mi Dueño,
disfrutando de ese precioso espectáculo de lujuria pura.
Mi Amo está en mi mente y me conoce. Sabe qué disfruto
desquiciadamente y qué deseo experimentar. Se lo digo abiertamente, como todo
lo que siento y deseo, y me responde con un "ya lo sé". Me
fascina. Es un regalo tener a mi Amo que me conozca tanto, que conozca tanto a
su PUTA y lo que quiero y necesito.
Me ordenó follarme con el pollón, regalándome tantísimo
placer. Y así, de un momento a otro, cambia el juego y me da otra orden repentina, la misión de la noche era ir a
zorrear a mi bar preferido. Fue un chispazo de energía brutal. Mi cuerpo arde
en deseo; que me mande a zorrear es increíblemente excitante. Mandar a su PUTA
a dar placer a otros, a calentarlos. Obedecí encantada.
Salí de la ducha, me vestí modo zorra y me coloqué mi Flexer
en el coño y mi juguete en el culo. Bien llena por ambos lados.
En el bar me recibieron cinco hombres. Se alegraron al
verme; sentí la energía y ese magnetismo tan natural que poseo. Todas las
miradas estaban puestas en mí. El encargado me saludó con unas ganas evidentes
de darme dos besos, contenido solo por el protocolo del hotel. Recordaba
perfectamente el cóctel que me había prometido para mi próxima visita. Conversé
con uno de los camareros que no me quitaba el ojo de encima. Todo eran
atenciones, sonrisas y, por mi parte, un coqueteo descarado.
Entonces mi Amo empezó a follarme a la distancia a través
del Flexer. Primero lento, luego con una fuerza brutal que me enloqueció.
Mientras yo conversaba, sentía cómo chorreaba.
El encargado me presentó un nuevo cóctel que había preparado
y decidió enseñarme a catar. Me exigió el máximo: que me enfocara y percibiera
los olores y sabores con los ojos cerrados. En ese instante sentí una conexión
brutal con mi Dueño; sentí su propia exigencia empujándome a nombrar cada
ingrediente, retándome, calificándome. Eran cuatro sabores, era mi primera vez
y aun así lo entregué todo, como soy yo.
Apenas terminamos la cata, me despedí. Se sorprendieron de
que me fuera tan pronto y me rogaron que me quedara. El encargado me miró
fijamente y me dijo: "Vuelve pronto". Le sonreí y partí hacia
casa.
Mi Dueño me esperaba. Deseaba con locura contarle mi
aventura de zorra en el bar. Me excita narrarle lo que ocurre, lo que atraigo, cómo
me erizan las insinuaciones, las miradas devoradoras de esos hombres y mi
coquetearía sin filtros. Él escucha, me mira, se ríe y sentencia: "Eres muy
PUTA".
Soy su PUTA, adoro serlo. Adoro su guía y su cuidado. Amo
nuestra complicidad salvaje.
Me regaló más pollón dentro de mi coño otra vez... tan
grande, tan delicioso. Adoro verlo y que me vea follándome. Siento una libertad
absoluta y una confianza desbordante con mi Amo. Él me dice que mi cuerpo y mi
mente son suyos; mi alma también.
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