Hoy desperté con mucha energía y con un deseo precioso y excitante. Tenía la intuición de que sería una noche especial, y lo fue.
Tenía muchas ganas de cumplir con la misión de hoy. Mi Amo
confiaba en mí y en mi capacidad de lograrlo, como todo lo que me propongo. Yo
confío en mi capacidad de crear cuando estoy conectada y siento que algo es lo
mío. Así me siento con esta experiencia, con lo que construyo con mi Amo, en lo
que dejo atrás y el placer que compartimos.
Salí con esa pasión y determinación, llevando en mi bolso el
Flexer, mis bragas y el juguete fucsia, similar a la fursia que soy. Me
adelanté a mis amigas porque se demoraban y yo deseaba que empezara la noche.
De pie en la esquina de la barra —el lugar al que mi cuerpo
me lleva de forma natural—, observaba y disfrutaba el momento. Los hombres me
miraban intrigados, con deseo. Sonreían y yo los miraba fijamente. Se acercaban
a conversar con todo tipo de entradas: con bromas, con afirmaciones o buscando
cualquier forma de captar mi atención. Me encanta tenerlos así: deseosos y expectantes.
Mi ser sentía cuál sería el target de la noche. El
primero con el que hablé no lo fue. Camino al baño encontré a otro; conocía mi
país y le encanta su gente. Lo sentí más como mi target.
Mientras informaba a mi Amo sobre el avance de la noche, no
paraban de llegar más hombres a hablarme, a querer bailar conmigo. Mientras
conversaba con uno de ellos, tuve un orgasmo en plena pista de baile, entre
tanta gente. Mi Amo me estaba follando a la distancia con el Flexer y no paraba
de darme placer hasta que exploté. Fue un orgasmo tan delicioso que me mojo al
recordarlo.
Entre tantas miradas se acercó uno más, y ocurrió algo
mágico. Me pidió que apuntara su número para que lo llamara si lo quería en
algún momento. Vi el número que escribía y, sobre todo, lo que ponía debajo,
que era lo único relevante: Francia.
El país del cual había hablado con mi Amo cuando le dije que
nunca había estado con un francés. Mi Dueño me había respondido: "Lo
harás, lo has manifestado". Cuando lo dijo, sentí que sería así y lo
solté. Eso es lo maravilloso: manifestar y dejar que se dé. Soltar. Me encanta.
Fue un momento increíble; llamé a mi Amo para compartirlo.
Adoro vivir la fuerza del universo, sentir su presencia y escuchar el poder de
algo superior que dice: "¿Lo deseas? Aquí lo tienes. Te lo mereces".
Me encanta vivirlo con mi Amo, bajo su cuidado y su guía.
Esta noche parecía que los hombres reconocían el gran
premio. Yo disfrutaba el momento. En un instante me interceptó el amigo del
hombre que conocía mi ciudad de origen, el mismo que me había saludado en
inglés antes de conocer a su amigo. Me pidió disculpas por la confusión de
haberme creído extranjera y me dijo que él también conocía mi tierra. Vi en sus
ojos el deseo, las ganas de querer estar conmigo toda esa noche.
Fue en ese mismo grupo de amigos donde estaba el hombre con
el que cumplí la misión. Conversamos sobre mi ciudad, respondí a sus preguntas
sobre la situación social y económica; me expresó que identificó en mí una
mujer preparada y educada. No sabía lo PUTÍSIMA que también soy, hasta que
llegó el momento ideal para mostrárselo.
Me comentó que se dedicaba a la industria del vino, que
sabía mucho de olores y que el perfume que yo llevaba le resultaba familiar. Me
dijo: "Me resulta muy familiar, no sé identificar de dónde, pero es
familiar". Esas palabras fueron preciosas. Fue otro regalo de la noche
y del universo. Minutos antes fui al baño y me perfumé con mis flujos de mi
coño chorreando como me marca mi Dueño.
Abrí mi bolso, le mostré el estuche de mi perfume y se lo di
a oler. Me dijo que sentía olor a cuero. Luego de unos minutos, con menos
amigos a su alrededor, le pregunté: "¿Hace cuánto te dedicas a la
industria del vino?". Y añadí: "Sabrás mucho de vino, pero de
perfumes no creo que sea tu fuerte". Me respondió: "Es que
sentía que no era lo que percibí". "No lo fue", le
dije.
En ese momento llevé mi mano a mi coño —que estaba muy
húmedo después de haber sido follada ferozmente por mi Amo casi dos horas—, me
impregné de mis flujos y le hice oler el perfume de mis fluidos. Ahí se quedó completamente
sorprendido. Antes de que dijera algo, cogí su mano, la llevé a mi coño y le
dije: "Huele más". Volvió a oler mis flujos y se quedó de una
pieza, sin creer que lo que estaba viviendo en esa discoteca era real. Él
deseaba más.
Al rato vino uno de sus amigos y, después de unos minutos,
le dije que me iba. Él se ofreció a acompañarme hasta el taxi. Camino a la
calle, le dije que por reciprocidad a mí me tocaba sentirlo también. Coloqué su
mano en su polla por encima del pantalón, me acerqué a él y le dije: "Esto
es tocar el estuche, tú tocaste y oliste mi perfume". Deslicé mi mano
por su pantalón, toqué su polla dura y la moví de arriba a abajo mirándolo a
los ojos. Luego, aparté mi mirada, vi mi celular para seguir el camino del
taxi.
Luego opté por un taxi de la calle porque el otro taxi tardaba
demasiado. Llegamos a la puerta, quiso acompañarme a casa, pero la respuesta
fue un no. La noche había terminado, mi misión estaba ejecutada y deseaba tanto
compartirlo con mi Amo.
Llegué a casa, lo llamé, y en ese instante lo sentí y lo
hice: me arrodillé imaginando a mi Amo frente a mí y le dije: "Misión
cumplida, Amo. Llevo mi sumisión y obediencia en el ser". Me encanta
entregarme a Él, confiar y crear estas experiencias maravillosas juntos.
Misión cumplida y premio recibido: mi Dueño me envió uno de
nuestros videos. Me encanta vernos, me excita tanto y lo deseo muchísimo. Le
conté cada detalle, como siempre con mi Amo, compartiendo juntos el placer de
lo vivido y lo creado. Así empezó también el día marcado por mi Dueño para honrar
y disfrutar el orgasmo que tanto merezco, otra excitante idea y regalo que me
da. Siento que será espectacular.

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