viernes, 25 de septiembre de 2026

Día 48: Lecciones de anfitriona

Hoy sigo sintiendo en mi cuerpo la sensación de lo vivido estos días con mi Amo. Siento su olor en mi coño, está en mis pensamientos, cierro los ojos y lo veo ahí follándome, dándome placer. Es tanto el placer que he sentido que empecé a tocarme. Me lo regalé pensando en nosotros, en cómo me follaba, en sus palabras, en su absoluto dominio.

Me llamó, iba de regreso de una comida familiar. Le dije que si estuviese en su casa estaría esperándolo muy abierta, lista para follar. Nos daríamos mucho placer desde que llegara a casa hasta que vuelva a salir a su partido de fútbol. Le dije que también lo esperaría de vuelta del fútbol con muchísimas ganas, expectante de su regreso para seguir follando. Y ahí es cuando mi Amo me dice lo que ocurriría si estuviese allí con él.

Mi Dueño regresaría del fútbol, pero no estaría solo, invitaría a sus compañeros del fútbol a casa. Ahí yo haría el protocolo de bienvenida que ejecuto con mi Amo al entrar a su casa, colocarme en mi lugar, en el suelo a sus pies, arrodillada, y empiezo a comerme su polla. Lo hice frente a sus amigos y cuando pretendo levantarme, mi Amo me ordena que me quede ahí en el suelo, mi lugar de PUTA, y me recrimina por no ser una buena anfitriona con los invitados.

Y es así como empiezo a comerme la polla de cada uno de los invitados. Y como eran varios, inclusive mi Dueño me ordena que pasen dos a la vez por mí y empiezo a comerme dos pollas a la vez. Me encanta. Mi Amo me usa para dar placer a los invitados como bienvenida a casa. Luego los invitados pasan a la mesa a comer y uno de sus amigos me alcanza comida y me engaña diciéndome que debería estar en mi lugar, el suelo. Y así me pongo debajo de la mesa en la que estaban sentados todos y empiezo a comerme la polla de cada uno de los invitados, quienes en esta ocasión empiezan a correrse en mi boca. Cada uno lo hace. Mi Amo se percata porque ve la cara de placer de sus amigos y ahí se da cuenta de lo que ocurría debajo de la mesa.

Al hacerlo mi Dueño enérgicamente me dice: "Grandísima PUTA, ¿a ti quién te dio permiso para comerte las pollas de los invitados de nuevo?" Y me castiga amarrándome de espaldas, dejando mi culo y coño expuestos para que sus invitados se sirvieran y me usaran a su antojo. Me disculpé con mi Amo por mi comportamiento argumentando que desconocía que su amigo no tenía la autorización suya para ordenarme qué hacer. Aunque en el fondo, con o sin autorización de mi Dueño, lo que deseaba era comerme todas esas pollas disponibles para mí en un solo lugar, debajo de la mesa, como la PUTA que soy. Y así empecé a chorrear sin parar, imaginándolo y siguiendo las órdenes de mi Amo.

Terminando de conversar, empecé a tocarme. Con mi propia mano empecé a follarme, me corrí tres veces seguidas deliciosamente. Grité de tanto placer y así soy de PUTA, mojándome, recordando lo vivido con él, vislumbrando aquella maravillosa fantasía con los invitados y actuando como una grandísima PUTA, una grandísima PUTA muy educada y buena anfitriona, deseando tantas pollas en mi coño como fueran posibles.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Ampliando horizontes

Estos últimos días han estado llenos de momentos espectaculares. Vivirlos con tanta presencia y disfrutar del aquí y el ahora es simplemente...