Hoy ha sido otro día lleno de sensaciones placenteras. Estar con mi Amo genera en mí una excitación enorme. Su cercanía en nuestros juegos me enciende. Luego de la maravillosa noche de ayer, despertamos para ir a Alcalá de Henares por algo muy puntual que teníamos planeado hacer.
Adoro que al despertar mi Dueño
ya esté activo para jugar. Me toca y me ordena, desde muy temprano, comerme su
polla. Me encanta que me lo ordene y me fascina hacerlo. Lo disfruto con un
grandísimo placer.
Ya es el tercer día seguido que me mete su polla tan al fondo de mi garganta. Yo misma me la meto más porque me excita sentirla tan profundamente. Es brutalmente excitante. Es un regalo tener aquí a mi Dueño, disfrutar de nuestra compañía, compartir y sentirlo en todos los niveles.
Antes de salir, siguió dándome más polla y azotes. Esta vez no solo me ha dado azotes en el culo, sino también en mi coño y eso me pone muchísimo.
Salimos camino a nuestra misión en Alcalá de Henares, la cual ejecutamos con éxito, y luego tomamos el tren de vuelta a casa. Apenas subimos al vagón de regreso a Madrid, mi Amo me ordenó que esta vez me sentara frente a él y le obedecí. Con el tren en marcha, se sacó la polla y ahí mismo, sin pensarlo, sin saber si había gente cerca o no, solo siguiendo mis deseos, empecé a chupársela. Es increíblemente excitante hacerlo en lugares inesperados.
Él siente el lugar, me lo dice y yo lo hago con absoluta obediencia y placer. Es brutal, adoro experimentar cosas nuevas. Me encanta.
Pensé que luego me metería los dedos en el coño, pero siempre mi dueño me sorprende y me da más. De repente, para mi grata sorpresa, se agachó y empezó a comerme mi coño. Fue delicioso. La sensación de lo que hacíamos en ese viaje mientras todos los demás seguían con su rutina y nosotros nos dábamos placer... eso me excitaba al máximo.
Me preguntó qué quería si tuviera que escoger: otra vez chuparle la polla o que él me comiera el coño. Escogí su polla, me encanta hacerlo. Pero él, que siempre decide, me miró, me acomodó en el asiento, me levantó las piernas en pleno vagón y siguió comiéndose mi coño, no paraba.
Me dio tantísimo placer verme ahí con mis piernas en alto y él metido entre mis piernas, comiéndome completamente el coño que empecé a gemir aguantando las ganas de gritar. Fue sencillamente maravilloso que me comiera el coño dos veces en el tren, que me usara, me disfrutara y me diera tanto placer como la grandísima PUTA que soy. Luego me metí los dedos y estaba tan empapada... ¡qué maravilla!
Y así llegamos a casa. Al cruzar el umbral, empezamos uno de los juegos que tanto nos encantan: entré acompañada por el amigo de mi novio, que vio el pollón sobre la mesa del salón. Ahí mismo le confesé lo zorra que soy, cuánto deseo follar y sentir placer. Le enseñé el plug que llevaba en el culo, me lo quité frente a él. Él observaba lo PUTA que soy, mostrándose tan cómodo, como si ya lo hubiese sabido desde el día en que nos conocimos.
Camino al baño me detuvo, me puso
de rodillas y me ordenó comerme su polla. Yo, PUTÍSIMA como siempre, lo hice. Empezamos
a follar mientras hablábamos de mi novio, cuando de repente mi novio me llama
al teléfono y le contesto. Hablaba con mi novio mientras me tragaba y
disfrutaba cada centímetro de la polla de su amigo. Le pedía a mi novio que me
diera más placer, que me tratara como la guarra que soy, pero él se negaba y
hablaba de las PUTAs como algo negativo, sin saber que en ese mismo instante su
novia se estaba follando a su amigo; ese mismo amigo con el que quería que saliéramos
a cenar juntos. Fue brutal, me encantó. Me excita muchísimo nuestro juego, esa
complicidad de vivir la fantasía de ser una novia guarra que engaña
descaradamente a su novio porque con él no puede expresar lo PUTA que es... y
ahí estaba su amigo, que sí reconoce la ramera que llevo dentro. Espectacular.
Y es que mi Amo me posee completamente: cada rincón de mi cuerpo, de mi mente, todo. Es así, lo siento así y me encanta. Hoy me preguntó dónde quería que se corriera: si al fondo de mi garganta, en mi rostro para ir marcada con su leche hasta la estación del tren, en mi cabello o en mi coño para que me preñara. Esa pregunta activó en mí una energía poderosa en mi vientre. Él sabía la respuesta, pero deseaba escucharla de mí. Y así fue, se lo dije con todas sus letras.
Y así terminó este fin de semana con mi Amo. Lo abracé por detrás y coloqué mis manos sobre su corazón mientras lo sentía, y le agradecí por su visita y el bello fin de semana compartido. Ha sido un fin de semana lleno de vivencias nuevas construidas juntos, de recuerdos que atesoraremos y respetaremos bajo nuestros protocolos, frente a nuestro banco y en mitad de la Castellana. Días de mucha polla, placer, abrazos, cuidado, risas, complicidades y más y más polla. También de regalos preciosos como mi collar con mi identidad de PUTÍSIMA y el letrero para el buzón; antes no tenía mi nombre, pero ahora sí, mi Amo lo preparó. Tiene mi nombre completo, el número del piso y, lo más importante, contiene mi identidad expresada con todas sus letras para el mundo entero: grandísima zorra y PUTA. Lo diseñó especialmente para mí. Mi Amo me lo había dicho hace unas semanas, me pidió las medidas para colocar el letrero en el buzón, me aseguró que él se encargaría y así fue. Y es que así es mi Dueño: un hombre de palabra, un hombre que actúa, un hombre que me lo demuestra. Por ello confío y me suelto en él; decido liberarme y ser su PUTA obediente y aprender de su disciplina, en total y absoluta confianza y rendición.

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