Hoy entré a un nuevo pub sintiendo el goteo constante de mi propia excitación, con el coño inflamado y sensible tras dos horas de placer con un pepino en mi coño, cumpliendo las órdenes de mi Dueño.
La adrenalina subió al ver que la
noche exigía mucha astucia y rapidez. Tenía una misión y un objetivo claro.
Actuando con el descaro de una PUTA, rápidamente localicé a mi target:
era un hombre con un rostro algo preocupado que charlaba con su amigo. Supe
exactamente cómo entrar en su mente.
Después de unos minutos mirándolo
de vez en cuando mientras conversaba con mi amiga, cuando pidió otra copa,
aproveché el momento exacto para acercarme a él y soltarle sin rodeos:
—Quizás sería momento de
relajarte de otra forma.
Sus ojos se abrieron con
sorpresa, a lo que añadí mirándolo directamente a los ojos y con una ligera
sonrisa:
—La risa también es una
magnífica forma.
El ambiente cambió. Estuvimos
conversando los cuatro, pero el reloj corría y me enfoqué por completo en él.
Entre risas, noté que él estaba más relajado y, saqué estratégicamente el tema
de un juguete que ando buscando como regalo de cumpleaños de un amigo.
Con su rostro ya distendido,
decidí dar el golpe final:
—Hablando de juguetes, tengo
uno precioso. No sé si alguna vez lo has visto... me follan a distancia con él.
Sus ojos se abrieron extasiados.
Me preguntó si lo llevaba conmigo, a lo cual le dije:
—No, se quedó sin batería
porque lo usé demasiado.
Y antes de que dijera lo que iba
a salir de su boca, sin darle tiempo a darme su respuesta, le dije:
—Pero llevo otro en mi bolso.
Y lo invité, con mi mirada fija
en sus ojos, a que abriera mi bolso.
Estaba tan incrédulo, ardiendo en
deseo... Se dio cuenta de que jamás en su vida había tenido una PUTA como yo
tan a su alcance. Excitado, me dijo:
—Yo te voy a dar toda la polla
que desees, no necesitas ese pepino.
Le sonreí y le dije que justo era
la hora de irme a que me follara el pepino antes de cerrar el local. Me fui, y
cuando regresé del baño, me acerqué a su oído y le susurré:
—Has sido muy atrevido con tu
comentario. Ese pepino que ninguneaste me folla riquísimo, y tú esta noche te
vas a quedar con las ganas.
Y me fui dejándolo calentísimo.
Vi en su mirada que me gritaba "eres una grandísima PUTA". Y lo soy,
solo que él no tiene la mínima idea de mi verdadero nivel de zorrerío. Mi zorrería
extrema de hoy fue la desobediencia a mi Amo y Señor. Soy tan PUTA que
desobedecí la orden expresa de mi Dueño de no correrme; y no solo lo hice, sino
que me corrí en su cara y se lo negué sosteniéndole la mirada.
Esa es la prueba máxima de la PUTA
que soy: poner mi placer ardiente y mi propio fuego por encima de la disciplina
que mi Amo me enseña. ¿Quién más se atreve a desobedecer a su Dueño en su
propia cara, quebrar su autoridad y negarlo todo? Solo una grandísima PUTA que vive
únicamente para complacer el fuego insaciable que lleva dentro, yo. Lo cual conllevó
el castigo impuesto por mi Amo, la prohibición por una semana de introducirme cualquier objeto en mi coño.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario