Lo intuía, hoy sería una noche en la cual cruzaría un límite. Sentía que estando en cualquier lugar, una fiesta con amigas o en una visita sola a un bar, nada cambiaría la nueva experiencia que estaba destinada a vivir.
Fui a una pool party, me
preparé para la ocasión y ahí estaba mi Amo, sabiéndolo todo: cómo iba vestida,
el tipo de tacón que llevaba, el juguete que llevaba en mi culo y los juguetes
que usaría esta noche... todo. Mi complicidad con mi Amo es inmensa, me
encanta. Antes de irme a zorrear, se aseguró de que llevase debidamente puesto
mi plug anal. Me excita ver mi culo con tan bello juguete brillando.
La noche no solo me llevó a
cruzar un límite, sino dos. Apenas llegué, me mojaron dos hombres con unas
pistolas de agua. Me encantó el juego y cómo identificaron que me gusta jugar y
estar mojada. Los dos me mojaban a la vez y yo estaba tan feliz sintiendo el
agua en mi cara, mi culo, todo mi cuerpo, cayendo el agua por todos lados a la
vez, hasta en mi ojo. Y fue ahí que imaginé semen cayendo en mi ojo, disparado,
sin control, bañada por varias pollas a la vez. Me hizo recordar el difusor que
mi Dueño usó la última vez que nos vimos y empecé a mojarme. Me encantó.
Imaginé semen por todo mi cuerpo, fue tan excitante.
Entre risas y coqueteos, conseguí
lo que quería: la pistola de agua. El detalle fue que el chico que me la dio
empezó a querer negociar el tiempo que me prestaría su pistola. Yo la quería toda
la noche para mí; él me la dio solo por 45 minutos. Me quedé con ella y cuando
volvió después de estar conversando un rato, seguimos con el juego. Le dije que
si yo quiero algo debería dármelo, no quitármelo. Me miraba y jugábamos, hasta
que me pidió acompañarlo al bar. En el camino, el agua de la pistola comenzó a
derramarse y ya no tenía agua. Fue el momento ideal.
Ante su postura de darme la
pistola por tiempo limitado, lo cual no me gustó, le comenté: «¿Y así te
pones especial para no dármela cuando tu pistola ni siquiera está cargada? Qué
mal que no la lleves lista». Sus ojos se abrieron de par en par y me dijo:
«Llevo otra, y esa está muy cargada». Y fue ahí, a un lado en el bar, en
la barra antes de pedir, que le toqué su polla por encima de su bañador y le
dije: «Parece que está a media carga». Y sonriéndole añadí: «Pero
definitivamente está más cargada que esta pistola, que solo tiene para dos
disparos, y eso no es nada». Y es que realmente, para una PUTA como yo, eso
no es nada.
Se quedó perplejo, abrió los
ojos, y al notar que la fila avanzaba y que no llevábamos su vaso, me ofrecí
para acompañarle a recogerlo. Quería prolongar el juego, mantenerlo en
movimiento y someterlo a más sensaciones. De regreso en el mismo lugar de la
barra, me cogió por la cintura y me dijo: «Me has metido mano». Le dije
que solo había comprobado cómo estaba su pistola. Me puse al frente de él, me
acerqué y, siguiendo mi deseo y curiosidad, metí mi mano por debajo de su bañador
y cogí su polla. Estaba mucho más dura que la primera vez. La sostuve con mi
mano y la sentí mojada. Me encantó, fue una sorpresa deliciosa que no esperaba.
Saqué mi mano y le dije: «Eso
es meter mano». Me agarró fuerte de la cintura y bajó sus manos por debajo
de mi vestido. Dejé que coja mi culo y, girándome hice que toque mi juguete que
llevaba en mi culo. Ahí de vuelta avancé unos pasos, me trajo hacia él y me
dijo que a dónde iba. Le dije que regresaba con mis amigas y le devolví su
pistola. Ya no la quería, no se compara con mis juguetes reales, e igual que
con él, sentí que tuvo su momento y regresé con las chicas.
Regresé feliz, con muchísimas
ganas de expresarme bailando. Nos movimos a la zona del fondo, cerca del
escenario y el DJ. Baile sin parar, como me encanta: tan libre, disfrutándolo,
riendo, sintiéndolo. Y de repente se acercó un hombre y me sacó a bailar. Me
encantó la cantidad de vueltas que me dio y cómo disfrutaba bailar, me gustó su
energía. En medio del baile me percaté de su anillo. Sentí que era una
oportunidad que me daba el universo para dejar atrás creencias, bloqueos,
prejuicios. No pregunté como en tantas otras ocasiones lo hice, solo seguí
disfrutando el baile, la conversación y esa mirada que tenía hacia mí. Más que
mirada, era pura contemplación ante lo que tenía frente a él.
Regresé a bailar con mis amigas y
volvió y me sacó a bailar una vez más, hasta que fui al bar y llamé a mi Amo.
Deseaba compartir con él que había tocado la polla de aquel primer hombre. Me
sentía tan feliz, plena, contenta, sumamente cómoda por lo natural y sencillo
que me resultaba asumir mi esencia de PUTA. Había derribado una gran barrera.
Solo mi Amo y yo comprendemos la magnitud de ese instante. Un nivel más de
evolución en lo nuestro. Me sentí inmensamente feliz por mí y sabía que mi Dueño
compartía esa alegría.
Mientras hablamos, se acercó el
hombre del anillo. Se acercó con un rostro de «veo que estás hablando con
alguien especial». Lo miré, no hice ningún gesto, solo una breve sonrisa al
final, y seguí conversando con mi Amo, a quien le conté lo sucedido. Adoro eso,
la libertad y confianza absolutas de compartirlo todo, porque es nuestro juego.
Lo disfrutamos y veríamos hasta dónde llegaría esta noche.
Y así, camino de regreso donde
las chicas, se puso frente a mí aquel hombre y me dijo: «Tú también estás
igual, estás casada o tienes novio». Mientras lo decía con una cara de «no
estás sola», como mezcla de celos por enterarse de que soy de alguien y a
la vez buscando un consuelo que justificara su deseo de ser infiel conmigo.
Abrí los ojos y moviendo la cabeza le dije: «Ah, ¿ahora tú quieres creer que
soy yo la que está casada como tú?». Me miró, me sonrió y se acercó como si
le hubiese dicho que estaba disponible, olvidando su realidad. Era lo que
decidió creer.
Bailamos de nuevo, yo con el
deseo encendido de portarme aún más PUTA. Percibí con total nitidez el ardor de
su deseo hacia mí. Estaba extasiado, con el rostro desencajado, totalmente
perplejo por lo que estaba experimentando. Su conflicto interno era evidente y
él mismo me lo confesó, aunque sus manos en mi cintura y su mirada de adoración
contradecían cualquier intento de resistencia.
«Me considero un hombre con
armas, pero me has desarmado por completo», me confesó en un momento. En
otro me contó que una chica guapa se acercó a hablar con él y su amigo, y fue
lo mismo de lo que se ha percatado en otras ocasiones: de cuántas mujeres
guapas pero vacías hay por ahí, y lo especial que era encontrarse con alguien
como yo. Sus palabras no eran vacías, sentía la verdad detrás de cada
confesión. Es que así soy: una PUTA que atrae, encandila y atrapa con una sola
sonrisa, con su palabra, su mirada, su forma de ser. Reconocí en mí todo lo que
él describía: bella, sexy, atrevida e inteligente. Solo le faltó «PUTÍSIMA»,
con unas ganas inmensas de ser follada todo el día.
Al terminar la noche, diciendo en
voz alta él mismo que lo que hacía no era honesto y que jamás se había
comportado así, intentó besarme. Lo que me había dicho al inicio se cumplió; me
dijo: «Eres peligrosa». Le respondí: «¿Yo? ¿Tú crees?». Y respondió
mirándome fijamente a los ojos: «Sí, y tú lo sabes perfectamente». Podía
palpar sus ganas desesperadas de besarme, tocarme y follarme. Aunque quise
concederle ese placer, él prefirió reprimirse y martirizarse con el deber ser.
Me identifiqué con él, ahí he estado tantas veces.
A la salida nos despedimos todos
de forma natural. Le devolví un palmazo que me había dado en el culo unos
minutos antes. Lo hizo como un desfogue ante todo lo que se había quedado con
ganas de hacerme, así lo sentí. Y ese único golpe que le di lo encendió por
completo. Me sujetó firmemente de la cintura cuando me estaba marchando, giré hacia
él y fue ahí cuando atrapé su polla por encima de su pantalón. Estaba
totalmente perdido, desesperado por follarme ahí mismo.
Así cerró la noche, sintiéndome
atraída por un hombre casado, por su energía y por ese conflicto entre desearme
y contenerse, que no era más que el reflejo de mi propio poder. Me fui habiendo
disfrutado de una noche distinta, habiendo sentido dos pollas y sintiéndome
cada vez más PUTA y feliz por el camino que recorro acompañada con mi Amo y Dueño.

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