viernes, 18 de septiembre de 2026

Día 41: La rifa de 10 céntimos

Adoro no solo sentirme PUTA, sino hacer cosas de PUTA, expresarme ante el universo como tal.

Hoy me vi en plena reunión formal, muy atenta y profesional frente a mi cliente. Observé esa fachada, esa formalidad que también soy, conviviendo con un fuego ardiente interno que pocos conocen... todavía.

Lo espectacular fue contrastar ambos lados: la etiqueta laboral frente a mi verdadera esencia de PUTA que disfruta y comparte. Estaba allí sentada con mi plug, que me acompañó casi 5 horas y me dejó el culo muy abierto, listo para pasar al siguiente tamaño y ser follada por mi Dueño en unos días.

Llevaba mi blazer de lino color beige para la ocasión y debajo mi camiseta de Cheap Slut, que se dejaba ver parcialmente. Era perfecto visualmente: el fondo y la forma. Dos facetas que pueden parecer antagónicas, pero que realmente no lo son; más bien, creo que se complementan maravillosamente.

Durante la conversación de hoy con mi Amo, él me escuchó repetir lo que le dije a mi equipo en la oficina y me dijo: «Veo que mandas». Y claro que lo hago, le respondí: «En este trabajo mando yo; fuera de él, mandas tú». Y es que así es: fuera de ese entorno laboral, mi Amo, mi Dueño, es el que domina, el que me da instrucciones e imparte órdenes, y yo le respondo «vale» y ejecuto con absoluta sumisión.

Es un placer inmenso soltar el control, y solo puedo hacerlo porque confío en él. No habría otra razón por la cual obedecería ciegamente si no fuera por la confianza que le tengo a mi Amo. Estoy en sus manos, soy de su propiedad.

En los proyectos de mi Amo me subasta en participaciones de 10 céntimos que vende a todos los hombres que me desean como premio. Adoro cómo salen ganadores los que menos espero. Mi Amo me da justo lo que necesito. El primer ganador fue un hombre mayor quien compartió el premio con sus seis amigos de la residencia. Yo, obedientemente PUTA me entregué como premio. Luego, desafiando mi gran zorrería, deseaba otro ganador y le pedí a mi Dueño conceder otro premio. Se hizo el sorteo y el nuevo ganador fue un hombre negro. La fantasía de ese hombre era follarme el culo, pero ante mi negativa inicial, cambió de premio y lo reemplazó por un creampie en mi coño. Mi Dueño me folla la mente: no permitió que el hombre negro me follara el culo, pese a que ahora era mi elección que lo haga y me ordenó cerrar los ojos para sentir la segunda fantasía que quería el hombre negro como premio. Así lo hice: me imaginé ahí, siendo follada por un hombre negro con una polla descomunal rompiéndome el coño y corriéndose dentro de mí. Visualizaba su leche blanca, el contraste con el color de su piel y la mía y cómo chorreaba al salir de mí. Era tanta, tanta leche...

Ahí estaba uniendo en una sola experiencia las dos cosas que le había negado a mi Amo en el pasado: ni negros, ni creampies. Ahora deseaba ambos a la vez: un hombre negro llenándome el coño con su leche.

Soy tan PUTA que adoro esta evolución, igual que adoro buscar una nueva camiseta para llevar, una con el Queen of Spades, que sea otra marca que lucir con soltura y certeza, ¡y con alegría!, porque me siento así, me reconozco como tal.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Ampliando horizontes

Estos últimos días han estado llenos de momentos espectaculares. Vivirlos con tanta presencia y disfrutar del aquí y el ahora es simplemente...