Adoro no solo sentirme PUTA, sino hacer cosas de PUTA, expresarme ante el universo como tal.
Hoy me vi en plena reunión
formal, muy atenta y profesional frente a mi cliente. Observé esa fachada, esa
formalidad que también soy, conviviendo con un fuego ardiente interno que pocos
conocen... todavía.
Lo espectacular fue contrastar
ambos lados: la etiqueta laboral frente a mi verdadera esencia de PUTA que
disfruta y comparte. Estaba allí sentada con mi plug, que me acompañó casi 5
horas y me dejó el culo muy abierto, listo para pasar al siguiente tamaño y ser
follada por mi Dueño en unos días.
Llevaba mi blazer de lino
color beige para la ocasión y debajo mi camiseta de Cheap Slut, que se
dejaba ver parcialmente. Era perfecto visualmente: el fondo y la forma. Dos
facetas que pueden parecer antagónicas, pero que realmente no lo son; más bien,
creo que se complementan maravillosamente.
Durante la conversación de hoy
con mi Amo, él me escuchó repetir lo que le dije a mi equipo en la oficina y me
dijo: «Veo que mandas». Y claro que lo hago, le respondí: «En este
trabajo mando yo; fuera de él, mandas tú». Y es que así es: fuera de ese
entorno laboral, mi Amo, mi Dueño, es el que domina, el que me da instrucciones
e imparte órdenes, y yo le respondo «vale» y ejecuto con absoluta sumisión.
Es un placer inmenso soltar el
control, y solo puedo hacerlo porque confío en él. No habría otra razón por la
cual obedecería ciegamente si no fuera por la confianza que le tengo a mi Amo.
Estoy en sus manos, soy de su propiedad.
En los proyectos de mi Amo me
subasta en participaciones de 10 céntimos que vende a todos los hombres que me
desean como premio. Adoro cómo salen ganadores los que menos espero. Mi Amo me
da justo lo que necesito. El primer ganador fue un hombre mayor quien compartió
el premio con sus seis amigos de la residencia. Yo, obedientemente PUTA me
entregué como premio. Luego, desafiando mi gran zorrería, deseaba otro ganador
y le pedí a mi Dueño conceder otro premio. Se hizo el sorteo y el nuevo ganador
fue un hombre negro. La fantasía de ese hombre era follarme el culo, pero ante
mi negativa inicial, cambió de premio y lo reemplazó por un creampie en
mi coño. Mi Dueño me folla la mente: no permitió que el hombre negro me follara
el culo, pese a que ahora era mi elección que lo haga y me ordenó cerrar los
ojos para sentir la segunda fantasía que quería el hombre negro como premio.
Así lo hice: me imaginé ahí, siendo follada por un hombre negro con una polla
descomunal rompiéndome el coño y corriéndose dentro de mí. Visualizaba su leche
blanca, el contraste con el color de su piel y la mía y cómo chorreaba al salir
de mí. Era tanta, tanta leche...
Ahí estaba uniendo en una sola
experiencia las dos cosas que le había negado a mi Amo en el pasado: ni negros,
ni creampies. Ahora deseaba ambos a la vez: un hombre negro llenándome
el coño con su leche.
Soy tan PUTA que adoro esta
evolución, igual que adoro buscar una nueva camiseta para llevar, una con el Queen
of Spades, que sea otra marca que lucir con soltura y certeza, ¡y con
alegría!, porque me siento así, me reconozco como tal.

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