sábado, 19 de septiembre de 2026

Día 42: Disfruta, …


Disfruto tanto de mi evolución, de dejarme llevar por completo por lo que siento, por el puro disfrute de romper tabúes y limitaciones autoimpuestas que antes consideraba naturales. Disfruto permitírmelas empezando por mis fantasías. 

Hoy, al regresar de pilates, empecé a tocarme y luego introduje el Flexer en el juego. Empecé a jugar y a jugar, sin frenos, tocándome. Y en breves minutos, ahí estaba, fantaseando con tener a un hombre negro, tener su enorme polla negra dentro de mí. Mi Amo estaba mirando a lo lejos, había otros hombres alrededor, pero yo tenía en ese preciso momento al hombre negro metiéndome su inmensa polla muy dentro de mí, rompiéndome toda, y lo disfrutaba de una forma brutal.

Era tan inmenso mi deseo de que me llene por completo, era tanto el placer que sentía en medio de ese éxtasis que le grité, le pedí que me llenara toda, que se corriera dentro, que no importaba nada. Le grité que me diera un hijo. Sentí el éxtasis total y absoluto, dejando atrás todas mis negativas previas.

Fue tanto el clímax que sentí al escucharme decir esas palabras, al desear con tanta ansia que se corriera dentro de mí, que abrí los ojos abruptamente, saliendo de golpe del estado absorto y de ese placer supremo en el que estaba.

Ya no solo no lo rechazo, ahora lo siento, lo disfruto, y eso es maravilloso. Me permito gozarlo como la PUTA que soy, fantasearlo, expresarlo, compartiéndolo con mi Amo y quizá pronto hacerlo realidad.

Hoy, mi cuerpo caliente y mi alma de PUTA quisieron salir un rato a provocar, a disfrutar de las miradas, de la atención de los hombres, a ser vista y deseada como me encanta hacerlo.

Fui a mi bar preferido a generar y sentir la mirada del encargado y la atención de todos los hombres que trabajan ahí. Y así fue. Me encantó verlo en su rol de jefe tan estricto, reclamando con firmeza al personal joven por no haber estado en su lugar, dejando el salón sin camareros, pero con clientes que requerían servicio.

Esa firmeza activó algo inmediato en mí. Me excitan y me atraen muchísimo los hombres que mandan, que dominan, que saben lo que hacen y ponen orden. 

Hoy, a raíz del desorden de los empleados, el encargado me ofreció un trabajo en el bar, aunque me advirtió que sería un jefe muy exigente y que por eso casi nadie aguantaba trabajar con él.

«No te gustaría trabajar conmigo. Soy demasiado exigente», me dijo. A lo cual le respondí: «No te imaginas la exigencia y la estricta disciplina a las que estoy sometida».

Me clavó la mirada y me dijo: «Entonces serás perfecta para trabajar para mí».

Después de conversar, me despedí entre sonrisas, momento en el cual me retuvo y me dijo: «Espera, que termine y así te acompaño». 

Le reté y le dije: «¡Uy, muy mandón ordenando todo! Aún no trabajo para ti para que pretendas mandarme». Y en ese momento lo vi en su rostro, cómo le encantó mi respuesta. Sabe que podría tener más de mí. Lo desea. Lo que no se imagina es que ya tengo un único dueño a quien obedezco: mi Amo.

Y así, de camino a casa, llamé a mi Amo para contarle sobre mi visita a mi bar preferido. Él ya sabía que estuve allí; me llamó apenas había llegado y al despedirnos, antes de colgar, dijo la parte de nuestra frase: “Disfruta” a lo cual yo respondo “PUTA».

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