domingo, 20 de septiembre de 2026

Día 43: Jugando con mi asistenta

Hoy jugué por primera vez con una mujer. No fue con su cuerpo, sino con su mente. La mente es muy poderosa, por lo que el impacto que se genera es mucho mayor.

Nada fue planeado. Yo requería apoyo con la limpieza de la casa y era la primera vez que ella venía a ayudarme, la primera vez que me conocía. Y lo hizo en el ámbito más íntimo, el de mi hogar, en mi mundo, que refleja una parte de mi ser.

Empezó a conocerme de a pocos. Por ejemplo, apenas entró a mi casa, al ver el cuadro que estoy pintando, me dijo: "Está muy bonito, señorita. ¿usted lo ha pintado?". Habrá pensado en el arte de mis manos para pintar e inspirarme, en la belleza que creo con los óleos y colores.

Luego, cuando me escuchó en una reunión de trabajo por videollamada, se habrá percatado de mi capacidad profesional y el trato personalizado a mis clientes.

Y así es pocos minutos vio mi lado artístico y profesional pero no fue lo único que vio, escuchó y supo de mí durante las horas que estuvo en casa. También se enteró de que aquí vive una gran PUTA. En complicidad con mi Amo, dejé uno de mis juguetes más íntimos entre las sábanas para que lo encontrara al limpiar. El elegido fue el pollón, tan grande, tan impresionante.

Estaba allí a propósito porque quería que lo encontrase, lo mire y que su imaginación se disparase, que se permitiera explorar sus pensamientos y deseos más profundos y oscuros, como debería disfrutarlo cualquier mujer conectada con sus propios deseos y placer.

Quería que se preguntara en la casa de la grandísima PUTA en la que había caído: "¿Cómo puedo meterme tremendo pollón en mi coño?", que diga: "¡Pero si es tan grande!", y que sepa que me lo metí esa misma noche porque seguía entre mis sábanas.

Quería que se permitiera todas esas preguntas, todos esos pensamientos y que lo imaginara.  Seguro desconoce que existen pollas de semejante tamaño y juguetes para ir practicando, entrenando el coño para cuando reciba una así de verdad, dándote un placer inmenso. Y lo que menos se imaginaba es que existen PUTAS como yo que se entrenan y lo disfrutan al máximo como se lo merecen.

Y no solo eso, también la hice escuchar la conversación con mi Amo. Una conversación en la cual hablamos de intercambio de fluidos y lo PUTA que soy. Lamento no haber visto a tiempo mi silla de trabajo con las marcas de mis fluidos. Le hubiese pedido gentilmente que me ayudara a limpiarla. Sé que en su cabeza pasaría ese pensamiento: "¿Pero de qué es esta mancha para poder limpiarla, si solo se sienta allí para trabajar?". Lo que no sabe es que chorreo por todos lados, por todo el placer que siento y lo PUTA que soy disfrutándolo.

Hoy también empecé a ordenar mis fantasías, esas que pronto serán vividas, experimentadas y disfrutadas. Una PUTA que organiza y planifica junto a su Dueño, acatando cada una de sus meticulosas órdenes.

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