Hoy jugué por primera vez con una mujer. No fue con su cuerpo, sino con su mente. La mente es muy poderosa, por lo que el impacto que se genera es mucho mayor.
Nada fue planeado. Yo requería
apoyo con la limpieza de la casa y era la primera vez que ella venía a
ayudarme, la primera vez que me conocía. Y lo hizo en el ámbito más íntimo, el de
mi hogar, en mi mundo, que refleja una parte de mi ser.
Empezó a conocerme de a pocos.
Por ejemplo, apenas entró a mi casa, al ver el cuadro que estoy pintando, me
dijo: "Está muy bonito, señorita. ¿usted lo ha pintado?". Habrá
pensado en el arte de mis manos para pintar e inspirarme, en la belleza que
creo con los óleos y colores.
Luego, cuando me escuchó en una
reunión de trabajo por videollamada, se habrá percatado de mi capacidad profesional
y el trato personalizado a mis clientes.
Y así es pocos minutos vio mi
lado artístico y profesional pero no fue lo único que vio, escuchó y supo de mí
durante las horas que estuvo en casa. También se enteró de que aquí vive una
gran PUTA. En complicidad con mi Amo, dejé uno de mis juguetes más íntimos
entre las sábanas para que lo encontrara al limpiar. El elegido fue el pollón,
tan grande, tan impresionante.
Estaba allí a propósito porque quería
que lo encontrase, lo mire y que su imaginación se disparase, que se permitiera
explorar sus pensamientos y deseos más profundos y oscuros, como debería disfrutarlo
cualquier mujer conectada con sus propios deseos y placer.
Quería que se preguntara en la
casa de la grandísima PUTA en la que había caído: "¿Cómo puedo meterme
tremendo pollón en mi coño?", que diga: "¡Pero si es tan
grande!", y que sepa que me lo metí esa misma noche porque seguía entre
mis sábanas.
Quería que se permitiera todas
esas preguntas, todos esos pensamientos y que lo imaginara. Seguro desconoce que existen pollas de
semejante tamaño y juguetes para ir practicando, entrenando el coño para cuando
reciba una así de verdad, dándote un placer inmenso. Y lo que menos se
imaginaba es que existen PUTAS como yo que se entrenan y lo disfrutan al máximo
como se lo merecen.
Y no solo eso, también la hice
escuchar la conversación con mi Amo. Una conversación en la cual hablamos de
intercambio de fluidos y lo PUTA que soy. Lamento no haber visto a tiempo mi
silla de trabajo con las marcas de mis fluidos. Le hubiese pedido gentilmente
que me ayudara a limpiarla. Sé que en su cabeza pasaría ese pensamiento: "¿Pero
de qué es esta mancha para poder limpiarla, si solo se sienta allí para
trabajar?". Lo que no sabe es que chorreo por todos lados, por todo el
placer que siento y lo PUTA que soy disfrutándolo.
Hoy también empecé a ordenar mis
fantasías, esas que pronto serán vividas, experimentadas y disfrutadas. Una PUTA
que organiza y planifica junto a su Dueño, acatando cada una de sus meticulosas
órdenes.

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