Hoy he sentido mi esencia más libre de PUTA en mis rutinas, y me encanta que sea algo tan natural en mi día a día.
Al terminar mi clase de pilates, vi al argentino en el club. Hacía tiempo que no coincidíamos, así que me acerqué a saludarlo. Se alegró mucho de verme y conversamos un poco de todo: el trabajo, sus vacaciones y su próximo viaje de negocios.
Durante la charla, me confesó: "La noche que nos conocimos fue una de las pocas en las que regresé tan tarde a casa". Me explicó que antes salía todos los fines de semana hasta las mil horas, pero que ahora ya no lo hace. "Es que no soy de grises, soy de todo o nada", añadió. A lo que respondí: "Ah, entonces eres muy apasionado". Él me contestó: "Sí, lo que me quedó claro esa noche en la que nos conocimos es que Madrid es un lugar lleno de tentaciones". Cuando le pregunté cuál había sido su tentación esa noche, solo me sonrió y me dijo: "Luego te lo contaré". Adoro ese juego, esa intriga y esas ganas que me tiene y que expresa sin ser brusco y tampoco insistente.
Me despedí, pues tenía cosas pendientes por hacer. Por la noche le comenté a mi Amo que iría al El Corte Inglés. Mi Dueño me ordenó que cumpliera con el protocolo del lugar: colocarme el plug en mi culo y mostrárselo. Así lo hice. Entré a un probador con un vestido, me quité el mío y empecé a follarme el culo con el plug, y lo grabé para mi Amo.
Es maravilloso cómo transito de un escenario a otro encontrando placer. Salgo a hacer ejercicios y termino coqueteando, provocando con mis palabras, mis preguntas y mis respuestas. Y luego, en una tienda, termino disfrutando con mi plug en un probador. En el día a día, en la simpleza de la vida, encuentro un profundo placer. Como al caminar tranquilamente, doblar una esquina y encontrarme con tres policías sexys y guapos; sentí unas ganas de que me follen ahí mismo. Adoro mi presencia absoluta en el ahora y el disfrute.
Más tarde, hablando con mi Amo,
recordé una experiencia morbosa que tenía olvidada: la noche de la despedida de
soltera de mi amiga, el stripper contratado me metió al baño pequeño
donde se cambiaba tras su show. Deseaba tanto follarme que, en ese
espacio reducido y ante la falta del preservativo que le pedí, me dio la vuelta
y, mirándome al espejo, fui follada por el culo por ese hombre que se gana la
vida repartiendo placer con su cuerpo, sus movimientos sexys y un rostro hermoso.
Mientras lo recordábamos, mi Amo
me decía que soy una grandísima PUTA. Ver lo mucho que se excitó con su
riquísima polla tan dura me encendió demasiado. Quería comérsela toda en ese
mismo instante. Sé que en unas horas me la comeré completa y me follará
riquísimo la garganta.
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